divendres, 20 de febrer del 2015

Capitulo IV (primera parte)

Hacía un año y medio que me empezaron a llegar noticias de Arlequín de los bajos fondos de Nueva York. Su nombre o su paradero es aún un completo misterio. Sabe bien como esconderse, incluso de La Sombra. Lo que si sé, es que era un ladrón de poca monta que se unió a los Antonelli, cuando Sam Giamatti lo fichó. No queda el porqué consiguió subir peldaños dentro de la organización criminal. Eso si, su apodo según me han confirmado, es por su manía de recitar chistes macabros y bromas suicidas, mientras apaliza a alguien o va a asesinarlo. También, porque le gusta ir vestido de blanco y negro.

Pasaron cuarenta y ocho horas desde que estuvimos cuidando a James, Lord Greystoke. Tuvo una fuerte mejora respecto a horas anteriores, pero los cuidados paliativos; entablillados y vendas no eran suficientemente buenas. No surgieron el efecto deseado. Entonces, Savage y yo hablamos de trasladarlo finalmente a un hospital cercano, pero como habíamos previsto, eso nos complicaría mucho las cosas. Además, no sabíamos si la hermandad tendría o no agentes encubiertos. Y si nos descubrían, solo era sumar uno más uno. Nos acercamos a James y le preguntamos si tenia a alguien de confianza para preparar su traslado, sin levantar ninguna sospecha. Nos dijo que podíamos llamar a las oficinas de las Industrias Albright.

Teníamos que preguntar por Jim Albright. Albright era un multimillonario que es conocido por tener una de las mentes más privilegiadas de nuestro tiempo rivalizando con Savage. Incluso, el gobierno desestimó su intención de alistarse a filas por su valía. Y en cambio, puso todo su empeño y creo un traje militar especial. El gobierno lo desestimó y ahora hay alguien por allí, un amigo suyo que lo utiliza. Se hace llamar Capitán Midnight. A su lado, en poder económico y propiedades, los Wayne aún les queda mucho camino por recorrer.

Le comentamos a James que si llamábamos nosotros, lo más seguro es que nos tomase por unos bromistas, así que le pedimos que fuera él quien le llamara. Tuvieron una charla acalorada, ya que Albright no creía a James. Al rato, comprobó que estaba diciendo la verdad. James lo citó en el ático de Savage. Llegaría aproximadamente en cincuenta minutos. Vendría con todo lo necesario para trasladarlo de urgencia al Albright Memorial Hospital.

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