Llegamos a la puerta de acceso para vehículos del Albright Memorial y rápidamente nos abrieron la valla. El edificio era impresionante. Albright hacia 4 años que había comprado tres manzanas de una zona industrial para poder construir el hospital. Tal y como contaron las noticias en el día de su inauguración, disponía de siete plantas para tratar distintas enfermedades o dolencias y cuatro subplantas donde se guardaban los mejores aparatos tecnológicos y quirúrgicos del mundo.
Shreevy condujo el coche por el serpenteante camino que daba fin en la misma entrada del hospital. Paró en la puerta y nos bajamos. Le pedí que aparcara el coche en el parking mismo del hospital y se fuera a esperar que bajasemos en la cafeteria.
Savage y yo nos dirigimos directamente al mostrador de recepción. Había que inscribirse en el libro de visitas, antes que te autorizasen a ir a la habitación de cualquier paciente que estuviese ingresado en él. Al otro lado del mostrador había una rubia joven y espigada con gafas de pasta.
- Sr. Almont y el Sr. Savage, verdad caballeros.
- Si, así es. Somos nosotros.- espetó Savage- Como sabe que somos nosotros, señorita?
- El Sr. Albright, nos ha dado instrucciones precisas de su llegada y una clara descripción de ustedes. También nos ha pedido que le avisaramos de su llegada, caballeros.
Albright había llegado veinte minutos antes que nosotros. Cuando llegamos a la planta donde estaban atendiendo a Lord Greystoke, vimos a Jim apoyado en la pared con sus manos en los bolsillos de su pantalón.
- Señores! Bienvenidos!
Jim abrió la puerta de la habitación. Lord Greystoke estaba conectado a múltiples aparatos de diagnostico y de control. Lo habían enyesado casi por completo, cubriéndole las partes más dañadas después de la tremenda paliza que Arlequín le propinó. El Sr.Price estaba de pie a su lado observándole, mientras apoyaba la palma de su mano en la sien de James.
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