Me desplace arrastras por ese asqueroso agujero repleto de suciedad y apestosas cucarachas. Cuando llegué al respiradero de donde habían venido esos gritos, vi a través de la rendija un hombre bien vestido de corte inglés con la cabeza cabizbaja apoyándose sobre sus rodillas. Estaba agrilletado en posicion de cruz a la pared. La sala estaba repleta de utitensilios de tortura repartidos entre diferentes mesitas quirúrgicas. El suelo estaba encharcado de sangre. Removí con cuidado la rendija y la diposite en el interior del conducto de respiración con sumo cuidado. Bajé y me dirigí hacia el hombre.
Mientras Savage había ido a investigar los gritos, nosotros nos quedamos para descubrir más cosas sobre esos maleantes disfrazados. Además, era hora de saber que relación tenían con Shiwan Khan.
- Perfecto, hermanos. Damos por concluido el primer punto del día.
Entonces, Francesco Antonelli se incorporó y golpeó con fiereza con ambas palmas de la mano la mesa.
- Hermanos mios. No podemos seguir siguiéndole el juego a Shiwan Khan. No somos sus títeres. Esta hermandad ya le ha ofrecido en demasía su inestimable ayuda. Conseguimos encontrar la ciudad griega perdida de Apokolips y el portal al reino del dios Darkseid.-ladeó su cabeza a banda y banda de los presentes- No debemos tolerarle manipularnos más. Somos poderosos y por ello podemos seguir por nuestra cuenta.-prosiguio- Es bien cierto que ganaremos millones de dólares con el contrabando de opio, pero queremos más que el East End y cercanías. Queremos a toda la ciudad de Nueva York doblegada ante nosotros.
Hubo un aplauso generalizado.
- Hemos acabado con tres familias y solo nos queda la del gordo seboso del centro; Kingpin. Votos a favor?
De los veinticinco asistentes, solo veinticuatro alzaron su mano.
- Votos en contra?
Se hizo un silencio mudo en el ambiente.
- Perfecto. Numero 2.
- Si, número uno?
- Reunete de inmediato con Shiwan Khan y dile que nuestra colaboración ha llegado a su fin.
- Así se hará, número uno.
Francesco giró su cabeza hacía el capucha roja que no había votado afirmativamente. Puso su mano dentro de su chaqueta y sacó su Smith&Wesson y le disparó directamente al corazón. El cuerpo inerte cayó a plomo al suelo en un burbujeante charco de sangre.
El cuerpo del hombre estaba colgando como un tentetieso. Me apresure y arranque de un golpe seco los grilletes de la pared. Saqué mi pistola y le coloqué el silenciador. Hice dos disparos y abrí las juntas que lo mantenían atado por las muñecas. Lo cogí en volandas y lo coloqué sobre mi espalda. Di un fuerte salto y me agarré al saliente con mi mano izquierda. Con la derecha empuje el cuerpo a peso dentro del conducto. Me agarre con las dos manos y impulsándome con mis piernas accedí de un solo movimiento al interior. Entonces, volví a cargar con el cuerpo y me dirigí donde había dejado a Johnny con esa enigmática sombra.
Cuando llegó Savage, no pude creer lo que estaba viendo. Lo reconocí al instante. Sabia que había llegado a Nueva Yok hacia unos seis meses, ya que tenia que graduarse en derecho. Pero no entendía que hacia allí, ni porque los secuaces de Shiwan Khan lo retendría prisionero. Ante mi, se encontraba el cuerpo inerte y malherido del último Lord Greystoke; James Clayton, para ser exactos. O como lo conocen en las selvas de África; Tarzan.
- Caballeros, sino queremos ser descubiertos debemos partir de aquí de inmediato. Permitanme avanzar unos metros por delante de ustedes.
Llegamos a la sala donde habíamos dejado antes a Remmy. Este se sorprendió al vernos que volvíamos con un cuerpo a cuestas.
- Tranquilo, Remmy. Debemos llevar a Lord Greystoke a un lugar seguro.
- Lord Greystoke-exclamo Savage- No es todo una leyenda africana?
- No Doc, es muy real. Se llama James Clayton, Lord de las tierras de Greystoke, sin duda alguna. Vi su foto en los periódicos. Y como ven, caballeros, es de carne y hueso.
Antes que se dieran cuenta desaparecí, me oculte entre las sombras y ascendí velozmente hasta Shreevy. Le llamé por el intercomunicador para avisarle que venía. Abrió el maletero y me cambié de ropa. Me introduje dentro del coche y esperamos que Savage y los suyos vinieran. Al poco rato, apareció Savage cargando el cuerpo del Lord a su espalda y, detrás venían apresuradamente Johnny y Remmy con él. Abri mi ventana y les hice señas. Abrieron las puertas y se sentaron en el interior, dejando el cuerpo entre sus piernas.
- A mi casa de inmediato, chófer!- exclamó Savage- Lamont, debemos darnos prisa y salir de aquí cuanto antes.
Miré a Shreevy y nos entendimos de inmediato. Arrancó el coche dando media vuelta y cuando estuvo a la altura de las puertas, acciono una palanca de su volante y por los costados surgieron dos lanzacohetes. Presionó los botones del volante y salieron disparados. El estruendo fue brutal. Las puertas se fragnentaron en pedazos, como un cuatro de Julio. Entonces Shreevy aceleró al máximo y nos perdimos en la noche.
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