diumenge, 15 de febrer del 2015

Capítulo II (primera parte)

El Buick de Maxwell no tardó en demasía en aparecer entre los almacenes nueve y doce. Habían tintado de color negro sus ventanas en su totalidad con algún producto que hacía imposible poder destinguir su interior. No hubo manera de reconocer la identidad de su conductor o de sus posibles ocupantes. El vehículo se fue acercando lentamente frente los enormes portales del almacén trece. Hizo sonar el claxon de la misma forma que se nos había informado. Las puertas crujieron en mitad de la noche y a pesar de los truenos, lo oímos con absoluta claridad. Se abrían poco a poco. Le pedí a Shreevy que se fuera acercando con sigilo y mucha cautela hacia el Buick. Nos colocamos a sus seis y mantuvimos la distancia prudencial. Cuando el Buick retomó la marcha lo seguimos a su interior.

El interior del almacén era enorme, mucho mas grande y alto que lo que podías preveer desde su exterior. Estaba completamente vacío y casi sin extructuras que no fueran las columnas de soporte. El Buick se detuvo tras introducirse pocos metros. De el, apareció un misterioso hombre que se fue acercando a la pared contigua donde estaba colgado un panel de control eléctrico. Lo abrió. En su interior vimos una rueda con números, como las que vienen provistos los teléfonos. Marco el seis, ocho, ocho y seis.

Al instante, el suelo empezó a moverse y apareció un rectángulo en el centro del suelo que antes era completamente invisible. El rectángulo se partió en dos por su mitad horizontal y se desplazaron hacia sus lados contrarios, escondiéndose debajo de la extructura del suelo. Los ruidos casi inaudibles de ese ingenioso mecanismo, nos dejaron atónitos. Apareció una escalera de caracol de metal de su interior.
El hombre se dirigió con avidez hacia ellas y bajó. Pasados unos segundos, el mecanismo tomó el sentido contrario y el interior del almacén, quedo como sino hubiese ocurrido nada en anterioridad.
- Señores. Hemos acertado de lleno.-dije con solemnidad.
Estuvimos cabilando la mejor manera de proceder. Nos podían descubrir si abandonabamos nuestra sutil protección. Además, si el misterioso hombre reaparecía de nuevo o sin saber nosotros con certeza si había alguien más en el interior del Buick, la cordura y la sensatez nos hizo decidir de forma unánime esperar dentro de la seguridad de nuestro coche, por el momento.

Al cabo de unos veinte minutos aproximadamente, el suelo volvió a abrirse. Aunque había la suficiente luz de los focos, no alcanzamos a distinguir las facciones del conductor, parecía que supiese que estábamos allí, por sus maneras de comportarse y moverse. Arrancó el Buick y giró el coche dirigiéndolo hacia las puertas. Shreevy, tuvo la suficiente precisión y previsión para evitar que toparan los dos vehículos. Cuando el Buick estuvo frente las puertas, repitió el acorde musical con el claxon y las puertas se abrieron de par en par. Abandonó aceleradamente el almacén, dejándonos atrapados dentro de él.

Savage y sus hombres desenfundaron sus armas. Abrieron las puertas traseras y salieron al exterior. Bajé con cuidado mi ventanilla.
- Doc, espere!- exclame- A donde creen que van ustedes!
Savage se acercó a la ventanilla manteniendo una distancia prudencial entre ambos. Se reclinó apoyándose en el techo del coche.
- Lamont. Agradezco todo lo que ha hecho hasta ahora. Pero debe dejar esto a los profesionales, es decir...digamos, que usted no es la persona más indicada para venir con nosotros. Solo es un multimillonario más con ínfulas de héroe. Un hombre de bien. Un empresario de éxito, nada más.-prosiguio- No creo que esté acostumbrado a tener que disparar o actuar sin vacilaciones triviales en un enfrentamiento mano a mano.
- Le podría sorprender, Doc.
Savage río entredientes mientras hacia tamborilear sus dedos sobre el techo.
- No me haga perder el tiempo, Lamont. Quedese aquí resguardado junto su chófer. Apagué el motor, sino la concentración de monoxido de carbono delatará su posición, por mucha...umbrakinesis que valga.

Los hombres con Savage al frente se dirigieron hasta el centro mismo del almacén, justo en el lugar donde apareció la trampilla en el suelo.
- Remmy, activa el panel, por favor.
Remmy se dirigió apresuradamente hacia el panel donde minutos antes ese hombre misterioso lo activó y repitió el mismo proceso. Introdujo el código de activación. Todo volvió a repetirse y cuando me quise dar cuenta, ya habían desaparecido escaleras abajo. En ese instante active el botón de apertura del maletero del coche.
-Shreevy, quedate aquí y mantenme informado en todo momento. Cualquier cosa que te diga Burbank, hazmelo saber.
- No lo dude, señor. Así será.- me pasó el auricular del intercomunicador. Lo cogí y me lo coloqué en mi oreja derecha.

Salí del coche y me dirigí hacia el maletero. Me cambié de ropa. Me despojé de mi bufanda de seda y mi sombrero de copa y los cambié por mi bufanda rojiza y mi sombrero de ala ancha. Me cambié de gabardina por mi otra más oscura y larga. Cogí mis cuarenta y cinco y seis cargadores que los coloqué en los interiores de la gabardina. Entonces me dirigí apresuradamente hacia las escaleras donde habia perdido de vista a Savage y los suyos.

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