Savage se sentó en una de las sillas plegables que estaban en la habitación de James. En mi caso, me quede en pie al lado de Albright. Price seguía con los ojos cerrados y apoyando su palma en la sien de Lord Greystoke. De pronto, Price cayó de espaldas al suelo como si hubiera sido atacado por una entidad invisible a nuestros ojos.
- Increíble!- exclamó - Es absolutamente increíble, Sr. Albright.
Se levantó de inmediato del suelo con una sonrisa que le iba de oreja a oreja. Se atuso el cabello y se frotó su barbilla, mientras nos miraba.
- Es asombroso. Nunca había encontrado una mente tan fuerte, Sr. Albright.- prosiguió - De alguna forma, Lord Greystoke ha creado cuatro bloqueadores mentales para impedir que se pueda leer su mente. En el instante que iba a desbloquear el cuarto, una gran fuerza me ha expulsado y ha evitado mantenerme conectado.- siguió relatando - Hasta ahora, como les decía he desbloqueado tres de ellos, pero para el último, visto lo visto, necesitaré algo más de tiempo.
- Me estás diciendo que Lord Greystoke puede bloquear su mente y que tu Matt, el telepata más poderoso del mundo eres incapaz de desbloquear dichos sellos?- preguntó socarradamente Albright
- No estoy diciendo eso y mucho menos llegar a afirmarlo, Sr. Albright. Lo único que digo es que necesitaré más tiempo, nada más que eso.- dijo- Es un reto. Y hacía mucho tiempo que no me encontraba ante alguien con una mente tan fuerte y poderosa.
Savage se estaba distrayendo leyendo uno de los periodicos matinales que había en una mesilla al lado de donde se había sentado. Estaba completamente absorto de lo que acaecía.
- Sr. Albright, voy a volver a empezar. Tendré que desbloquear de nuevo los sellos anteriores.
Mientras Price inició de nuevo todo el proceso, Albright se sentó en un lateral de la camilla de James y yo me senté al lado de Savage en otra silla plegable. Los minutos pasaban sin cesar y no había ningún resultado. Antes de la una de la tarde, tres segundos antes que replicaran las campanas, James volvió en si. Se despertó de pronto y emitió un grave y estruendoso grito animal.
- Por dios! - exclamó - Detente. Detente de una vez, maldito.- NOOO!.
Los ojos de James se iluminaron como dos soles que emitieron ráfagas de luz que rebotaron por toda la habitación.
- Lo hice. El cuarto sello está completamente abierto al fin.- dijo con voz solemne Price.- Al fin, lo logré Sr.Albright.
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