Blaine no me dirigió ni una mirada y mucho menos una palabra, fue toda amabilidad con Savage y Albright, al contrario de mi. Tampoco me extraña su actitud, lo dejé muy tirado la última vez que vine a Casablanca. Pero no entendía tanto rencor.
Nos acompañó hacia la recepción para inscribirnos y como ocurrió en el Albright Memorial, todos los empleados sabían que veníamos. Nos atendieron con suma cautela y profesionalidad. Pedí habitaciones separadas para cada uno de nosotros. Quedamos en vernos pasada una hora en la recepción del hotel, para hacer un poco de turismo y comer alguna cosa decente en el centro de la ciudad.
Subimos a nuestras habitaciones. Cuando llegué a mi habitación comprobe que era de calidad premium. Grandes espacios con un mobiliario marroquí de excelente acabado y diseño. Un gran baño repleto de cerámicas y incrustaciones de oro mazizo. Cortinas y sabanas de seda. Todo era único y muy exclusivo.
No me molesté ni en deshacer mi maleta y la dejé apoyada al lado de la cama. Me dirigí hacía la puerta y salí al pasillo. Cerré la puerta tras de mi y me fui hacia al ascensor. Presione el botón y esperé a que subiese.
Al llegar al recibidor, vi afuera en la calle a Rick. Se había quitado su sombrero y se atusaba su cabello con su mano derecha, mientras con la izquierda se secaba su frente con un pañuelo blanco.
- Buenos días Rick?
Blaine se giró hacia mi y levantó su ceja arqueandola con desagrado.
- Lamont.- dijo secamente, mientras me acercaba a él.
Le di mi mano para que la estrechara. La rechazó.
- La vida te da sorpresas, Lamont.- dijo - Hace unos días vine a mi hotel para comprobar el listado de reservas y resulta que veo que el gran Lamont vendrá a Casablanca.- prosiguió- No sabia nada de ti desde hace años y ni me llamaste para nada. Y apareces como siempre, como una sombra maldita en mi vida.
- Oye Rick, mi primera intención era visitarte, no lo dudes!- exclamé.
Puse mi mano dentro de mi chaqueta y saqué mi billetera. Introduje mi mano y le entregué un cheque nominal.
- Que narices es esto, Lamont?- preguntó al cogerlo- Vaya!- exclamó.
- Creo que esta cantidad cubre los gastos y desperfectos que ocasionamos el Dr. Banner y yo en tu bar.
Blaine sacó un Zippo del bolsillo de su pantalón y le prendio fuego.
- Que diablos haces Rick?
- Lamont...En los últimos años he crecido como empresario de éxito. Ayudé al gobierno francés y ellos a cambio me han financiado gran parte de mis nuevos negocios, como este hotel.
- Lo he visto Rick. El cartel dorado lo pone muy claro. Eso si, puedo seguir llamandote Rick o debo llamarte Sr.Blaine?
- Vete a la mierda Lamont!- espetó escupiendo al suelo- Me importa más bien poco que es lo que te ha traído de nuevo a Casablanca. Disfruta de la estancia.- dijo malhumorado- Se colocó de nuevo su sombrero, se encendió un pitillo y pidió un taxi.
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