dimecres, 4 de març del 2015

Interludio V

Al llegar a mi escondite secreto al sur de Brooklyn, active el mecanismo oculto de control remoto de mi coche. La valla publicitaria se abrió y entré. Cuando llegué al centro de la cueva deteni el coche. Salí de él. Las luces automáticas ya se habían encendido. Abrí la puerta trasera y cogí el cuerpo de la joven. Me dirigí hasta la entrada trasera de mi escondite a través de la montaña que da acceso al edificio donde tenia el ascensor. Presione el botón y nos subió a la primera planta. El armario que oculta el ascensor se abrió y llegamos a mi piso.

El edificio lo heredé de mi familia y lo había reconstruido poco a poco y, con la ayuda económica del tribunal. La montaña tocaba con el edificio, así que hacer la ruta hasta mi escondite se pudo hacer sin problemas. El tribunal tiene muchos amigos y no dieron problemas de licencias y demás.

 Dejé el cuerpo de Madame Tarántula en el sillón frente la chimenea. Era preciosa. Salvaje mente preciosa. Encendí la chimenea y me dirigí a mi habitación. Me quité mi traje y me puse un delicado vestido de americana y corbata. Me puse mis gafas oscuras y salí a la sala. Aún dormía plácidamente. Me preparé un vaso de bourbon y me senté en mi butaca. No me cansaba de mirarla.
- Donde estoy?- preguntó
- En Nueva York, chica.
- Donde? Es imposible, hace siglos que fue destruida!- exclamó tambaleante al levantarse.
Dejé el vaso en la mesita y me acerqué a ella.
- Que estás diciendo? Descansa, estás desvariando.- le dije al ponerle la mano en el hombro para que volviera a estirarse en el sillón.
- En que año estamos? Dímelo!- preguntó sobresaltada.
Me senté a su lado y la miré ladeando mi cabeza hacia ella.
- Estamos en mil novecientos treinta y siete.
- En mil novecientos treinta y siete! No puede ser!
La miré a través de mis gafas y le puse mi mano en su rodilla.
- Oye chica. Te encontré tirada en el suelo en la calle y te he recogido y llevado a mi casa. Después, llamaré a la policía, por si alguien ha reclamado tu desaparición.- proseguí- Antes de todo esto, me llamo Quinn, Tony Quinn. Y tú, como te llamas?
- Mi nombre es Madame Tarántula.
- Ya lo sé, es lo único que balbuceabas cuando te encontré. Pero, ese no es tu nombre real, verdad?
- Me llamo Maria Velez. Nadie me llama ya así. Para ti, soy Madame Tarántula, entendido.- dijo secamente al levartar su ceja derecha arqueandola. Vengo del año cuatro mil setenta y siete.
Me levanté y me dirigí hacia la mesita. Me tomé el bourbon de un trago. Cogí el vaso y me fui a prepararme otro vaso y, me lo bebí.
- Entonces, supongo que tendrás hambre, no?

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada